YO SOY LA RESURRECCION Y LA VIDA
Hoy es la conmemoración de todos los fieles difuntos. En contraste con la alegría de ayer, el día de hoy suele estar cargado de tristeza porque nos recuerda a quienes ya se nos fueron y con todos los que tuvimos lazos especiales de sangre o de amistad.
Sin embargo la idea que campea en la Liturgia de hoy no es precisamente de tristeza ante la muerte; eso es propio como diría San Pablo de los que no tienen esperanza. Es por el contrario el tema de la resurrección el que debe esponjarnos el corazón. Nuestros difuntos viven y hasta que gocen definitivamente con los santos en la gloria, se purifican en el purgatorio de sus reliquias del pecado.
Es día de oración caritativa por los difuntos y día de esperanza en que por la misericordia de Dios nuestros difuntos y nosotros superaremos el trance de la muerte, obtendremos el descanso eterno, brillará para nosotros la luz eterna y compartiremos la vida de Cristo resucitado.



