«Cuando venga el Hijo del hombre encontrará esta fe en la tierra»
Evangelio según San Lucas 18, 1-8
En el Evangelio de este domingo Jesús pone el ejemplo de una viuda que tiene que pedirle justicia a un juez injusto:
parece imposible que la escuche y la defienda pero la viuda insiste tanto que finalmente logra que el juez, por cansancio, le haga justicia.
Jesús nos enseña que así debe ser nuestra oración: Segura, insistente, perseverante… No se trata de repetir largas oraciones de la boca para afuera como hacían los fariseos, sino de pedir con sencillez, con confianza, con humildad, pero sin cansarse y sin dudar.
Todos sentimos momentos de cansancio y de desánimo, sobre todo cuando no vemos los resultados de nuestra oración y es que Dios permite que el tiempo pase para ayudarnos a entender cual es la verdadera raíz de nuestra petición.



