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Fallece Madre Beatriz Otaduy, ex Presidenta Federal


01 Marzo 2011

El día 26 de febrero de 2011 a los 97 años de edad, después de  muchos años de entrega a la Federación y de otros tantos de larga enfermedad, ha pasado a los brazos de Dios nuestro Padre, la Hermana Mª  Beatriz Otaduy Ruiz de Azua, ex Presidenta de la Federación Bética Santa Mª de Guadalupe.
Procedente de Álava, entró en la Comunidad de Mérida (Badajoz) a los 14 años de edad; vistió el hábito el 23 de enero de 1929; hizo su primera profesión el 22 de febrero de 1930 y su profesión perpetua el 22 de febrero de 1933. Durante muchos años ejerció el servicio de Abadesa en el Monasterio de la Inmaculada Concepción  de Mérida. Fue elegida Presidenta en  la II  Asamblea  Federal de 1963 y reelegida en la Asamblea de 1969. Ejerció este servicio hasta el año 1975. Cayó enferma en el año 2003 y en el 2009 junto con toda la Comunidad,  se trasladó al Monasterio de la Purísima Concepción de Mairena del Aljarafe (Sevilla) con vistas a la fusión de ambas comunidades. La hermana muerte la ha visitado  en la Casa Federal de Mairena.
Todas, o casi todas las hermanas la hemos conocido: mujer sencilla y servicial, emprendedora, de gran actividad pero de mucha oración, de buscar siempre el bien de las Comunidades. Trabajó y potenció especialmente en la Federación  la formación de las hermanas.
 Ya,  muy mayor, pero aún consciente, se interesaba mucho por la marcha de la Federación. Era una hermana que siempre fue muy juguetona, sin duda también su vida fue un juego de amor con Dios y Él se la llevó en la mayor tranquilidad, murió casi sin darse  cuenta  y ya despertó en los brazos de Dios nuestro Padre. Que Él, que sabe recompensar hasta un vaso de agua dado por su amor,  de a nuestra Hermana Beatriz el gran regalo que le tiene preparado, sólo porque El bueno y generoso, y también porque ella ha vivido desde muy joven toda para Él, sólo para Él y siempre para Él. Descanse en paz.
Oremos por nuestra Hermana y por la Comunidad de Mairena. En la foto, M. Beatriz al comienzo de su enfermedad.
Os ofrecemos a continuación la semblanza escrita por M. Mª  de la Cruz Alonso Paniagua, Presidenta  de la Federación y Abadesa de la Comunidad de Mairena que no ha podido estar presente en su funeral pues como ya anunciamos en las noticias de esta página se encuentra en India.

SEMBLANZA

Ayer, sábado día de la Virgen, la que fue siempre su modelo de vida, sin hacer ruido, pasando inadvertida como fue toda su existencia, vivió su pascua nuestra querida hermana Beatriz Otaduy  Ruiz de Azua. Una madre para todas las que hemos convivido con ella durante tantos años. Ella ha sido para nosotras estímulo y referente en el seguimiento de Jesucristo Redentor y de su madre Inmaculada.
 
Madre Beatriz vino a la ciudad de Mérida  desde un pequeño pueblo de Álava a la edad de 14 años. Hoy en el momento de su tránsito al Padre tenía 97.
 
En su larga andadura como Abadesa de la Comunidad, siempre supo conjugar el trabajo con la contemplación. Era una mujer decidida, valiente y emprendedora, siempre confiando en la Providencia en los tiempos de escasez que le tocó vivir. A la vez, todo el tiempo libre que podía tener, lo pasaba en la celda leyendo, o en el coro en oración.
 
En el año 1963 fue elegida para el servicio de Presidenta federal, servicio que ejerció 12 años. Trabajó incansablemente en la formación de las hermanas y en la instauración de trabajos lucrativos que permitieran a las comunidades desenvolverse con autonomía de otras instancias y personas.
 
Con los cursos largos de formación que organizaba periódicamente, las hermanas de las comunidades pertenecientes a la Federación Bética, se fueron formando, conociéndose entre sí, y creando lazos comunes como hijas y hermanas de una misma familia. Se dio sin descanso al servicio de las hermanas, no pensaba en ella, no se quejaba nunca de nada, acogía todo como voluntad de Dios. Su fe era profunda.
 
Allá por la década de los 70 comenzó a trabajar la posibilidad de crear una Casa federal, visitó con el Consejo Federal varios de nuestros Monasterios para ver e informarse de las posibilidades que reunían para dicho proyecto. Como la semilla no crece en un solo día, sino que uno siembra y otros cosechan, así pasó en este caso. M. Beatriz sembró en abundancia y las que  hemos  seguido en el servicio federal, hemos ido recogiendo de esa siembra y el Señor va haciendo con ella su obra. Ella,  por los designios insondables de Dios, ha venido a vivir junto con toda la comunidad a la Casa federal y es la primera de este nuevo monasterio (como siempre va abriendo camino) que marcha a la Casa del Padre.
 
Madre Beatriz: todavía recuerdo lo que te costó que me fuera de la comunidad para ejercer ese servicio federal y en nuestra huerta de Mérida, sentadas en un banco te dije “Los padres comieron agraces y los hijos sufrieron dentera”, me miraste sonriendo sin decir palabra.
 
Tú sabes lo que hoy siente mi corazón en la lejanía y la ausencia. El no estar ahí junto a tu cuerpo y con mis hermanas, pero el Señor saca vida de la muerte.  Tú  ahora estás más cerca de nosotras y nos cuidas de forma especial. Tú ya gozas en los brazos del Esposo tanto tiempo deseado por ti. Perteneces para siempre al coro concepcionista junto a María Inmaculada, tu referente de vida. Madre,  vivirás siempre en nuestro corazón, siempre recordaremos tu forma de ser y vivir nuestro carisma concepcionista. Nos enseñaste a amar a Santa Beatriz como a la mujer enamorada de la Eucaristía y de la persona de María Inmaculada.
 Hoy que vives ya en el Señor te pido que ruegues por nosotras para que vivamos el proyecto de Dios en nosotras, como tú has querido siempre, en entrega absoluta y fidelidad incondicional, de forma que seamos testimonio para todos de los valores del Reino.
 Hna. Mª de la Cruz Alonso Paniagua