Carta de Pascua. Hna. Coordinadora
Hna. Celina Arranz, Coordinadora de la Confederación Santa Beatriz de Silva

A todas las hermanas de la Orden de la Inmaculada Concepción
Queridas hermanas: Con el saludo de Jesús: ¡Paz a vosotras, no tengáis miedo! Os deseo una Pascua radiante y gozosa. ¡ALELUYA!
Estamos en Pascua y este año la Pascua tiene un color especial, podríamos decir “eclesial”. Han sido muchas y muy grandes las vivencias de esta Cuaresma del año 2013 y todas hemos vibrado con los grandes acontecimientos vividos en Roma. Primero, la renuncia no esperada por nadie, de nuestro anterior Papa Benedicto XVI en un gesto de humildad que ha conmovido al mundo. En estos casi ocho años al frente de la Iglesia nos ha enriquecido con su doctrina tan rica y profunda, un regalo de Dios que debemos agradecer y aprovechar.
Y ante la pregunta que todos nos hacíamos de: ¿Quién le seguirá ahora al frente del Pueblo de Dios?... hemos visto con asombro que Dios guía a su Iglesia y escucha su oración, porque ¡cuánto no se ha orado por esta intención! Sólo Dios lo sabe. Y nos llega el Papa Francisco, “del fin del mundo” como nos dijo el primer día, y con un nombre nuevo y profético FRANCISCO, que nos ha llenado de alegría por tocarnos tan de cerca. Estamos siguiendo sus primeros pasos y vemos cómo se está ganando al mundo, y desde su espiritualidad, sencillez, cercanía y amor a los pobres nos está dando las reglas de su pontificado.
Somos hijas de la Iglesia, por tanto todos estos acontecimientos que hemos vivido con tanta alegría y emoción, haciendo de todo ello oración, son llamadas a sentirnos más Pueblo de Dios, Iglesia amada por Él y que cuida sin cesar a pesar de ser también pecadora… Iglesia que tenemos que cuidar como “madres” porque nada de lo que ella vive nos es indiferente y también a nosotras se nos confía custodiar esta Iglesia, la nuestra, la más cercana y la universal. ¿Y Cómo? Como hizo José: Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. (Homilía del Papa en la Fiesta de San José).
Muchas cosas nos está enseñando nuestro Papa Francisco, también para nosotras son llamadas a profundizar en la vocación y vivir con más fidelidad nuestro Carisma.
Pascua, Fiesta de la Luz y de la Vida, Cristo ha resucitado, ha vencido a la muerte, al pecado, a nuestros miedos, a todo. Pascua es llamada a la confianza… nada podemos temer cuando nos sabemos tan amadas –lo hemos experimentado en la Semana Santa- y este amor que es para todos, no podemos ocultarlo, es nuestro primer deber darlo a conocer. ¿Y cómo? En nuestra propia vida, con nuestra Fe, nuestra alegría, nuestro amor, nuestra oración, nuestro trabajo, nuestros sufrimientos y limitaciones… todo tiene que estar impregnado de la Pascua de Jesús. Dios tiene que dar sentido a nuestra vida y llenar nuestro corazón, iluminar nuestros ojos, que sea nuestra pasión, como lo fue para Jesús, y así lo anunciemos al mundo como un tesoro de la existencia para todos.
Tenemos la gran suerte de creer y de celebrar la fe cada día, con nuestras hermanas, con la Iglesia. En este Año de la Fe también a nosotras se nos pide confesar nuestra Fe de una manera más coherente y cercana. Tenemos con nosotros la Fuerza de Cristo resucitado y como decía el Papa el Domingo de Ramos a los jóvenes: “con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar”… (Homilía 24-03).
También a nosotras nos dice el Papa como a los jóvenes: “Por favor, “no os dejéis robar la esperanza, no os dejéis robar la esperanza que nos da Jesús”. Ante una realidad que tanto nos preocupa mirando al mundo y a la Iglesia, siempre hay una luz que brilla: Jesucristo nuestro Esposo y Redentor. Lo nuestro es: “Caminar, edificar-construir, confesar. Pero la cosa no es tan fácil, porque en el caminar, en el construir, en el confesar, a veces hay sacudidas, hay movimientos que no son precisamente movimientos del camino: son movimientos que nos tiran para atrás”. (A los Cardenales 14- marzo).
Apoyemos este nuevo caminar de nuestro Papa Francisco, un camino que él ha definido de “fraternidad, amor y confianza”. Dios nos llama a todos a construir una Iglesia viva, una Iglesia más pobre, una Iglesia cercana a los hombres de hoy. Lo nuestro es ante todo “pedir al Dueño de la mies”… pero también testimoniar, acoger, celebrar. Es tarea de todas seguir construyendo nuestra Familia Concepcionista en “fraternidad, amor y confianza” La unión hace la fuerza, por ello pongamos nuestra parte en esta tarea que se nos confía y seamos “custodias” de un carisma que no es otra cosa que vivir como María en Nazaret, mirando a Jesús y viviendo para Él, escuchando su Palabra y guardando todo en el corazón.
Ante la nueva evangelización en la que estamos implicadas como creyentes, lo nuestro debe ser como María: “Que haciéndose esclava del Señor proclama en actitud contemplativa la soberanía absoluta de Dios. La contemplación es su apostolado. Con ella ilustra al pueblo de Dios, lo mueve con su ejemplo y lo dilata con una misteriosa fecundidad apostólica, haciendo presente el cielo y la tierra nuevos donde María está en cuerpo y alma. (CC GG 15).
En esta Pascua del Año de la Fe seamos testigos de este don recibido, con María y como María, Ella nos enseña a creer, nos ayuda permanecer y nos estimula a una fidelidad creativa, no anclada en el pasado, sino con una mirada hacia el futuro, con esperanza, con alegría, porque Cristo nuestro hermano ha resucitado y vive entre nosotros para siempre, dando sentido a nuestra vida y a nuestra muerte.
Recibid todas mi abrazo fraterno y mi felicitación Pascual.
Hna Celina Arranz
Coordinadora


